Hablar de la gastronomía andaluza implica hablar necesariamente de tapeo. No sé puede entender esta gastronomía sin las típicas tapas que inundan desde los bares de barrio hasta los mejores restaurantes de Sevilla.

Para aquellos que viváis en otro mundo y no sepáis que son las tapas, os lo voy a explicar en una sola frase: son pequeños bocados de placer. O en un lenguaje más de la calle: raciones reducidas.

Pero cuidado, no hay que confundir las tapas con el aperitivo porque puedes comer y cenar a base de tapas sin ningún tipo de problema, pidiendo tapas variadas claro está.

Sobre los ingredientes que llevan las tapas no hay reglas escritas, todo está permitido. Pueden ser tapas de pequeños bocadillitos, de tortillas de patatas, de pescaitos fritos, de caracoles, de gazpacho, etc….

Por lo que puedes encontrar tantos tipos de tapas como restaurantes hay en Andalucía. Ahora, cada uno de ellos suele tener su tapa especial, aquella por la que es reconocido y por la que se diferencia del resto.

Los lugareños de ciudades como Sevilla, suelen tener claro a qué restaurante han de dirigirse para comer la mejor tapa de boquerones en vinagre o para degustar el mejor jamón ibérico, por poner un par de ejemplos.